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Dayana Figueroa
Edad: 422 años y contando... en realidad mi padre es un vampiro y como soy muy vanidosa me quito 400. Profesión: Según se cree, estudiante de universidad…Lic. en Ciencias de la Educación, es lo que todos creen, en realidad soy un guerrero Jedi.
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lunes, 14 de mayo de 2012

Les cuento este semestre tome una materia de la carrera de psicología llamada teorias de la personalidad ahí fue donde conocí a Carl Gustav Jung, por supuesto como toda materia de esa carrera me toco exponer sobre este autor y vaya que me costó mucho entenderlo, si no está demás decir que aun me falta mucho, en fin a lo que quiero llegar es que el propuso un  concepto llamado sincronicidad bueno y ¿Qué es eso?
Para Jung, la sincronicidad es:

"la coincidencia de dos o más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante...”

¡Ah canijo! y ¿Qué quiso decir?
 Qué tal si se los doy con ejemplo Jung cita inicialmente en su obra dos casos prototípicos, indicando en ellos no una explicación dirigida a hacer cambiar de opinión a quien ve solamente casualidades, sino a modo de exposición de la manera en que suelen presentarse en la vida práctica las coincidencias de sentido:

Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y lo cacé al vuelo.

Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello.

C. G. Jung, Sincronicidad como principio de conexiones acausales.

Otro ejemplo clásico  y muy sencillo de sincronicidad apunta a un suceso acontecido en la vida del actor Anthony Hopkins. Cuando éste fuera contratado para actuar en la película La mujer de Petrovka, no consiguió encontrar en ninguna librería londinense la novela de George Feifer en la que se basaba el guión. Frustrado y aburrido, se dispuso a tomar el Metro para regresar a su casa.

Estaba sentado en la estación de Leicester Square cuando, de pronto, halló el libro en un banco. Se quedó tan asombrado de su buena suerte que ni siquiera reparó en las anotaciones que el volumen tenía en los márgenes. Dos años más tarde su sorpresa fue aún mayor. Al conocer al autor durante el rodaje del filme, éste le dijo que había perdido su ejemplar anotado. ¿Interesante no?

 Bueno cabe decir que ya se han hecho experimentos de este tipo  Joseph Banks Rhine  fue el encargado de esto, pero tampoco quiero entrar tanto  en más detalles  solo puedo decir que seria realmente impresionante ver una relación entre tiempo y espacio psíquicamente condicionada y que  aparentemente pueden ser reducidos a voluntad.


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